La actividad minera en Argentina resultó escasa hasta finales del siglo XX, donde comenzó una etapa de desarrollo de mayor intensidad para proyectarse como una oportunidad económica sólida. Si bien es una actividad controversial por su impacto ambiental si no se realiza con los controles correspondientes, nos toca a nosotros hacer las observaciones pertinentes sobre sus riesgos laborales y sobre las buenas prácticas profesionales.

El primer proceso de trabajo se conoce como “avance de galería” y contempla la perforación mecánica, voladura, tojeo y armado de protecciones. Existen riesgos comunes a todo este proceso previo a la explotación del yacimiento. A continuación ofrecemos una síntesis breve sobre los riesgos y buenas prácticas.

Temperatura y Humedad: existe una exposición a temperaturas extremas durante la perforación, sobre todo superando los 1000 metros de profundidad. Esto resulta, sumado a los altos índices de humedad, en un desbalance térmico entre la temperatura corporal y el medio ambiente laboral, provocando cansancio y fatiga. Se recomienda la rotación de puestos y períodos controlados de descanso. Además, las galerías deben estar dotadas de un sistema de ventilación adecuado. Finalmente, es crucial dotar al personal de agua fresca apta para consumo humano, de forma permanente.

Ruido: a excepción del tojeo, que es un proceso artesanal donde se recomienda silencio total, el ruido es un riesgo compartido por todos los procesos previos a la explotación. Las maquinarias pesadas, sobre todo en procesos de perforación, emiten niveles excesivos de ruido, al igual que las voladuras. La exposición permanente a estos niveles puede traer como consecuencia la pérdida de audición, trastornos de sueño, irritabilidad y cansancio. Se recomienda utilizar protectores auditivos, adaptables al nivel de ruido del proceso en curso. Además, se debe realizar un mantenimiento periódico de la maquinaria, a los fines de mantener en forma los silenciadores en las salidas de aire las válvulas neumáticas y poner amortiguadores de vibración en los motores eléctricos. En caso de no contar con esta posibilidad, se recomienda colocar barreras que aíslen el ruido y aumentar la distancia entre el trabajo y la fuente de ruido.

Iluminación: la minería subterránea resulta particularmente oscura por no tener acceso a luz natural, por lo cual es fundamental la utilización de iluminación artificial en todos los puestos de trabajo. La falta o deficiencia de luz puede aparejar riesgos de todo tipo por baja visibilidad y provocar enfermedades oculares. La práctica obligatoria es dar cumplimiento a la normativa respecto de la intensidad lumínica en todos los puestos de trabajo (Decreto 249/2007).

Ventilación: un sistema deficiente en términos de circulación de aire no sólo genera un ambiente de trabajo poco confortable sino que acarrea riesgos más serios de lo que imaginamos. Tanto las operaciones de perforación como las de voladura generan una enorme cantidad de polvo y gases que pueden permanecer en suspensión durante largos períodos. La ventilación apropiada es necesaria para regular la humedad y el calor y sirve para lograr una atmósfera respirable al trabajar. Se debe mantener un control adecuado de los parámetros de ventilación para asegurar una renovación eficaz del aire, realizar exámenes periódicos a los trabajadores, utilizar protección respiratoria apropiada al riesgo, vigilar el uso, conservación y funcionamiento del equipamiento y almacenar los equipos de protección respiratoria en compartimentos amplios y secos, aislados del ambiente de trabajo.

Presión barométrica: por características propias de la actividad y la ubicación de los yacimientos, muchas veces se desarrollan trabajos de minería a grandes altitudes, lo que genera una exigencia física mayor. Las consecuencias de no tomar las medidas adecuadas provocan una serie de trastornos de distintos tipos de gravedad: hipoxia, mal de montaña agudo y crónico, edema pulmonar, edema cerebral y hasta hemorragias retinianas. Se recomienda que tanto el ascenso como el descenso se realicen lentamente y reducir los tiempos de exposición de forma proporcional a la presión barométrica, realizando las mediciones correspondientes.

Somos expertos en Higiene y Seguridad Laboral. Seguinos.